Capitulo 7 : La sangre: una vida bajo la tiranía de Tulio Manuel Cestero
Antonio Portocarrero, ya tiene un año preso y esta es la decimoquinta vez que lo encarcelan en la Torre del Homenaje, en los tiempos en que imperaba el autoritarismo personal del General Ulises Heureaux (Lilis), que no le perdonó la vida ni a su propio cuñado Pecunia, él era el árbitro supremo, el dadivoso, el temido que corrompía, humillaba, imperaba en el país.
En una ocasión apuntó con su arma al General Salcedo, en la plaza de Moca, Lilís fue un guerrillero, de mucho valor y audacia, criatura de Luperón y ya en el Palacio hace complicidades, vende, compra, mata, realizando venganzas inútiles. Premia a los servidores, es frío y calculador y maneja a los hombres como si fueran títeres. Disimulaba su color codeándose de blancos.
Hay una anécdota de Brindis de Salas, famoso violinista negro, que estaba de paso en Santo Domingo y lo multaron por infracción a las ordenanzas de policía. Lilís intervino siendo presidente y le condonó la deuda- luego el artista le visitó para darle las gracias y expresarle el orgullo de que un negro había llegado a ocupar tan alto cargo; con un relampagueo de sus ojos, le cortó la palabra y lo despidió con esta frase:
“Mime ño Brindis, venga otro día que estoy muy ocupado”. No le gustaba escuchar la palabra negro.
El almuerzo de Antonio Portocarrero, consistía de “una sopa cubierta de grasa fría, carne guisada y plátano salcochado, duros como suela, y el arroz con habichuela tan revuelto que parecía que lo había escarbado una gallina”.
El alcaide le dice a Antonio que cuando Lilís sale hacia el Cibao en busca de papeletas, hay poca cosa que hacer en Santo Domingo; el comercio está sometido por la fuerza. Antonio considera que el país es quien pagara los vidrios rotos, si lo que ganan no dá ni para comer.
Le aconseja el alcaide a Antonio que se arregle con Lilis “Déjate de caballas y arréglate con él. Mira que yo los he visto, que mordían las rejas de rabia, salir de aquí y al otro día ser Papacotes” “Lili es galipote...piensa que Lili esta untao y no le entran las balas…”
Un compadre del alcaide que es seibano le dijo que cree que Lilís es hijo de haitiano y nieto por su madre, de un prócer venezolano. La ocupación haitiana supuso un atraso a la cultura y la riqueza, se clausuró la universidad.
Antonio no tiene explicación como Heureaux ha llegado a dominar el país, comprende que Santana y Báez; pero Heureaux era impensable.
Pedro Santana era “voluntarioso, bravo, zorro, bufaba como los toros” con los que aprendió a dominar a la gente; odiaba a los haitianos y encarnó el principio de autoridad. En 1847, mediante un decreto castigó el robo con la muerte, sin ser procesado así ejecutó a Bonifacio Paredes, por haberse robado un racimo de plátanos. Murió sin honor en la patria anexada.
BUENAVENTURA BAEZ
Buenaventura Báez era amigo, sucesor y émulo de Santana, era un jefe nato, rico de cuna, había sido corregidor y diputado de gran valor cívico.
En una ocasión, cuando el Presidente Jiménez invadió la sala de sesiones del Senado con un grupo esgrimiendo pistolas, espadas y puñales y se produjo una gran confusión, Buenaventura Báez se subió sobre la mesa del bufete se impuso a todos y volvió la calma.
Él tenía el mejor caballo y lo cabalgaba con maestría. En su mansión todo era abundancia, mientras el pueblo era pobre, comía en vajilla de porcelana de Sevres a ropas franjas rojas, el color de su divisa pintada a mano y con sus iniciales doradas.
Cierto día, uno de sus edecanes vino con unos zapatos de charol iguales a los de él y le ordenó quitárselos inmediatamente, atrevido! Fue presidente cinco veces, y no aparecía en los campamentos cuando las revoluciones, lo mandaban a buscar al Peñón de Curazao, donde disfrutaba la “dolce vita”, cuando paseaba por Europa, le escribía a los que vagaban hambrientos en el exilio, de sus triunfos en las Cortes: que había bailado un rigodón con Isabel II; que Luis Napoleón le prometió cinco mil zuavos, que equipados y pagados por el emperador francés, le restauraran en el poder tan pronto como arregle la pendiente cuestión de la iglesia.
ULISES HEUREAUX (LILIS)
“Ulises Heureaux, Presidente de la República Dominicana de 1882 a 1899, es una figura familiar al pueblo dominicano. Lilís, como se conoce universalmente, ha entrado a la historia como la personificación del déspota temible: insidioso, malévolo, agudo, cruento, fiero”.
Sin embargo, en la selección de cartas del editor Cyrus Veeser, de su Antología de Cartas de Ulises Heureaux (Lilís) aparece un Lilís distinto: cosmopolita, plurilingüe, financiero, diplomático, muestra a un “líder informado y astuto, con un amplio entendimiento de las relaciones internacionales”. Heureaux celebraba sus reelecciones y proclamaba el apoyo unánime que supuestamente gozaba de su pueblo. En reporte a Charles Wells de la Improvement le dice “Por todas partes se me ha recibido como al obrero principal de ese bienestar público y las ovaciones de que he sido objeto son garantía evidente de que un solo sentimiento comienza a dominar en el país: el del progreso”
“Habla francés e inglés, es fino en sus maneras, e ignorante de las teorías científicas del gobierno y la historia de los pueblos. Crea instituciones a semejanza suya y a la medida de sus necesidades: no lee, aunque alguien asegura haber visto en su alcoba un libro de Núñez, el presidente de Colombia, acotado por él; y el mismo se jacta de que le inspiró la reelección de 1892, la lectura de Vida de Marco Bruto, de don Francisco de Quevedo y Villegas. Es un sátiro, en la capital mantiene dieciocho mancebas, amén de las aventuras que la miseria y el temor le proporcionan y de las hetairas portorriqueñas. No conquista, compra, blancas, mulatas, negras, de distintos países las posee”.
El presidente baila con garbo, tenía una postura marcial, no perdía un compás, sonríe a las lisonjas cortesanas murmuradas, con un rictus que le contrae los labios bezudos, enseñando los dientes, fuertes y blancos. Cuidadoso de su imagen personal, se dice, que le hace la raya al pantalón con sus propias manos, pulcro, gallardo, americana negra de alpaca, chaleco blanco, corbata de color, pantalón de casimir a cuadros o de dril blanco, y fino jipijapa con estrecha cinta negra… se sienta en el coche tirado por una yegua mora, con las piernas abiertas y la diestra manca apoyada en el bastón de concha de puño de oro. Va al palacio.
De paso se detiene en casa de alguna de sus mancebas o con un mendigo o con algún personaje. Trabaja sin descanso hasta las 5 de la tarde, con una interrupción de una hora para el almuerzo, despacho sencillo, sin lujo ninguno, le acompañan sus secretarios privados, recibe y escribe, es oficina de mandatario y de comerciante. Su capacidad de trabajo es extraordinaria, su actividad incansable, memoria excelente, anota, sin embargo todo cuanto le dicen y cuanto observa, si raptan a una doncella interviene para castigar o proteger al don juan según le convenga.
Casa, arregla matrimonios desavenidos y divorcia, vela por la fidelidad de sus queridas y las de sus amigos, combina siniestros planes políticos y organiza bailes y bromas a sus íntimos, con la misma pluma con la que ordena una ejecución, firma una dádiva para una iglesia o una carta de amor. Dispone del erario como si fuera de él. Toma dinero prestado al 3 por ciento mensual, y otro tanto paga a los fiadores de sus letras. Debe millones, no importa emite papel moneda, desvía hacia sus bolsillos las rentas y amontona deuda millonaria sobre la República.
Antonio ha visto el poder de Lilís en tres apoteosis. El recuerdo del aniversario de la Independencia, en el Parque Colón, lleno de banderas y guirnaldas por doquier y una muchedumbre le acongoja.
Articulo de Periodico
Generoso Eugenio de Marchena Peláez, militar, político y banquero, pagaba con su encierro en el calabozo “El Aljibe”, por negarse a retirar su candidatura a la presidencia de la Republica en las elecciones de 1892, persuadido de que Lilís no presentaría su postulación como había prometido. Cuando la goleta “Presidente” llego al muelle de Azua, Heureaux hizo que el recluso, su antiguo hombre de confianza fuera montado “al pelo” en el caballo hasta Las Clavellinas.
Articulo de Periodico
“Después del fusilamiento de los nueve en Las Clavellinas, Lilís recorre el país triunfalmente y es agasajado en todas las ciudades, saludado con salvas de cañones y discursos de ancianos, jóvenes y señoritas. Desde el rio hasta la Puerta del Conde, y desde la colina de San Miguel hasta el mar, la ciudad se adereza para recibirle. Las casas tendidas de colgaduras, en balcones y ventanas la bandera nacional, luciendo la alegría de sus colores, y calles y parques tejidos de garambainas, guirnaldas y palmas. Los empleados fieles erigen un castillo en la esquina de Palacio; el Ayuntamiento, la colonia española y la prensa, alzan arcos bajo los cuales, periodistas y damas le piden la libertad de los presos políticos; el Concejo le prepara un banquete; en su honor se convida a los niños a un bazar; se hacen obras de misericordia; se queman fuegos artificiales; iluminase las plazas, a la veneciana; se pintan y empavesan las embarcaciones, y una cadena que ostenta la inscripción “Paso al progreso”, para que, cuando entre en la ría, la rompa el crucero “Presidente” a cuyo bordo está el feliz magistrado; el poeta (José Joaquín Pérez) le da la bienvenida, y tres generales le saludan en malos versos”
Articulo de Periodico
Después de las fiestas que recibieron al presidente Lilís “en la prima noche, un viento fresco agita las banderas, desgreñando el follaje de sauces y laureles tachonado de farolillos…el mar furioso escupe sus espumas hasta el faro. Después de las doce, el viento silba, brama, ruge, sacude las puertas, descuaja árboles, derriba casas…vuelan en las tinieblas planchas de cinc, amenazando cercenar cabezas…el viento y el mar acuerdan antífona estupenda. Es el ciclón”. . Al otro día se escuchaban los clamores de las madres desoladas buscando a sus hijos perdidos, las planchas de cinc…“…las cartas de Lilís permiten vislumbrar detrás de ese supuesto respaldo monolítico la preocupación de Heureaux por la opinión publica…cuando el ciclón del 21 de septiembre de 1894 Lilís redujo los aranceles sobre varios productos importados en un 25% explicando que había dictado providencias administrativas que faciliten a la clase proletaria el consumo de los artículos de primera necesidad, que de otro modo se hubieran encarecido en proporción alarmante. En dichas cartas reflejan que nunca fue indiferente a los sentimientos populares” Veeser, Cyrus, ed. Antología de cartas de Ulises Heureaux (Lilís) (2015). Archivo General de la Nación, Santo Domingo (Colección Presidentes Dominicanos)Mientras tanto el Presidente y el baile de la sociedad Entre Nous acapara la atención del pueblo. El cotilleo de las mujeres que observan la fiesta se escuchaba opiniones así:
“Yo he comprado en casa de los Bazil un terciopelo blanco que por mareado lo dan barato; pero como de noche no se le ven las manchitas…mis hermanas me hacen el traje de Pierrot, los borceguíes rojos me los presta un amigo, y la golilla me la acredita Rocha Hermanos”
Mira a fulanita qué lujo, tú veras los dolores de cabeza porque su papá no tiene en que caerse muerto. Y esta princesa?, pues si es fulanita, quien se lo iba a decir a su abuela, yo que la conocí de cocinera!
Mira aquella mulatica, tan apurada, de donde ha salido? No niña es qimá pa sol. Como así? Que esta quemada por el sol. Y zutanita, que hermosa y bien puesta, no se le puede negar, la pobre. Pero se está quedando, ya anda cerca de los treinta. No sé en qué piensa… chica pero si ha tenido tantos novios. Ahora la cargan con un ministro casado. Yo no lo creo, que va, pero la gente es muy mala y cuando el rio suena…Ave María purísima! Que te pasa? No ves esa de azul marino, que está en aquel rincón? Si, y… pues que no es casada y se atreve a presentarse aquí. Te equivoca, se casó hace dos semanas en intimidad, para poder acompañar a las hijas a los bailes. Es muy buena.
“En mi tiempo no se veían estas confusiones. Cada oveja andaba con su pareja; pero ya se ve; hoy todo esta revuelto, ni sociedad, ni religión; lujo y nada más” Mira al negrito cubaneándose con… y el tío expulso fíjate con que dulzura le habla él, y ella le pone los ojos en blanco. Que mujeres, Dios mío le estará pidiendo un salvoconducto para el tío. No seas tonta… una aduana para el padre.
SE ARMO UN REBU
De repente, se siente el golpe de un cuerpo contra el pavimento es Carlos V que se ha desplomado y su compañera junto a el ríe, la pastora de Watteau. El buffet se abre luego de la medianoche. Como si fueran ganado escapado de los corrales tras el ordeño, la multitud le cae arriba, un viejo se traga pastelitos y emparedados, los pies aplastan melindres, dulces, aceitunas… desaparecen dos tinajones de frutas cristalizadas, por la escalera del servicio se ve a un galán escondiendo bajo las faldas de la levita un pudin de dos libras. Por el balcón les tiran botellas de champaña a amigos. Las mamás olvidadas se indignan contra los gandíos que no las toman en cuenta, en su tiempo dicen ella, eso no era así. El general se va temprano sin tomar una gota de licor, es muy cortés y decente con las damas y para todos tiene una palabra oportuna. Se baila carabiné, dos poetas uno venezolano y otro dominicano, improvisan rimas, Carlos V escucha complacido.
Antonio Portocarrero se va a su casa en compañía del cronista López que va a hacer la reseña de la suntuosa fiesta mágica, y que con disfraz de Pierrot, calamocano, escandaliza a las beatas que salen de las iglesias marcadas en la frente la cruz de ceniza. El recuerdo del 27 de febrero, en el parque Colón, lleno de gente lo acongoja.
LILIS HALAGA A LOS DIPLOMATICOS
Ulises Heureaux era una persona cuidadosa de su imagen personal, se dice, que le hacia la raya al pantalón con sus propias manos, pulcro, gallardo, americana negra de alpaca, chaleco blanco, corbata de color, pantalón de casimir a cuadros o de dril blanco, y fino jipijapa con estrecha cinta negra… se sienta en el coche tirado por una yegua mora, con las piernas abiertas y la diestra manca apoyada en el bastón de concha de puño de oro. Va al palacio. De paso se detiene en casa de alguna de sus mancebas o con un mendigo o con algún personaje. Trabaja sin descanso hasta las 5 de la tarde, con una interrupción de una hora para el almuerzo, despacho sencillo, sin lujo ninguno, le acompañan sus secretarios privados, recibe y escribe, es oficina de mandatario y de comerciante. Su capacidad de trabajo es extraordinaria, su actividad incansable, memoria excelente, anota, sin embargo todo cuanto le dicen y cuanto observa, si raptan a una doncella interviene para castigar o proteger al don juan según le convenga. Casa, arregla matrimonios desavenidos y divorcia, vela por la fidelidad de sus queridas y las de sus amigos, combina siniestros planes políticos y organiza bailes y bromas a sus íntimos, con la misma pluma con la que ordena una ejecución, firma una dadiva para una iglesia o una carta de amor. Dispone del erario como si fuera de él. Toma dinero prestado al 3 por ciento mensual, y otro tanto paga a los fiadores de sus letras. Debe millones, no importa emite papel moneda, desvía hacia sus bolsillos las rentas y amontona deuda millonaria sobre la república”.
“Al crepúsculo pasea en coche por la ciudad” prepara un fandango para que sirva de ambiente propicio al asesinato de la medianoche, bajo su inspección cometerán los serenos en persona que le estorba. Los policías de seguridad nocturna son el espanto del vecindario. A culatazos y las carabinas se disparan solas. En una ocasión, el Presidente ha premiado con cien pesos, a uno que dio muerte defendiéndose y sin someterlo a juicio, al jefe de su Estado Mayor y castigo con el máximo de pena al jefe del cuerpo por no haber obedecido la orden de hacer fuego sobre un baile de prostitutas en el cual se había armado un zipizape y uno de los que estaba allí era el comandante militar de la plaza.
En esos bailes, extramuros, se solazan la juventud elegante y los funcionarios del gobierno, el champaña y la cerveza se desbordan de las copas enchumbando el piso. Los hombres ríen disputándose las mujeres, y cuando las querellas degeneran en trifulca, los serenos ocupan las puertas apuntando con sus armas al interior, sin percatarse de que haya o no ministros en la sala. Ya han cogido a dos en alegre compañía, en coches que pasean la ciudad con los faroles apagados, otro hace montar guardia a la puerta de una zorra para obligarla a serle fiel, y en el ardor de una de esas bacanales, eminente magistrado se ayunta sobre la grama con una grofa. En las noches Lilís anda por la ciudad, vestido de civil o disfrazado. Lilis usaba sus estimulantes sexuales El sildenafil (viagra) que usaba eran inyecciones de Brown Sequard y pociones de Elixir Godineau.
Ante el vientre fecundado de una francesa le dice riendo que necesita un hijo blanco para meterlo a cura.En las noches, en traje civil o disfrazado, Lilís anda por la ciudad, que vive siempre bajo su mirada zahorí. Y en las fiestas nacionales se confunde con la multitud apiñada en el parque de Colon y se pasea de chistera, casaca de paño azul con botones de oro estampados con las armas de la nación. Antonio, evocando tales escenas, mide la pesadumbre que aniquila al país, la montaña hecha del almodrote de todos los crímenes, de todos los intereses y de todas las pasiones en cuya cima el tirano, látigo en la diestra se yergue con su carnavalesco frac rojo.
ANECDOTAS DE LILIS
Cuenta Sumner Welles en “La Viña de Naboth” que de uno de los buques de guerra franceses descendió el almirante Abel de Libran, que de inmediato se trasladó al Palacio Nacional a exigirle al presidente Heureaux, en no buen tono, que el dinero tomado del banco por una orden de la Suprema Corte de Justicia, que favoreció al mandatario, fuera depositado a resguardo de una tercera potencia, bajo custodia de su Consulado.
– ¿Almirante, está usted familiarizado con la teoría de Darwin?, le preguntó el singular mandatario dominicano. El alto cargo militar francés quedó sorprendido con la pregunta porque a su entender, nada tenía que ver con el tema en cuestión.
Luego de pedirle excusas al almirante por no hacerse entender, el dictador se la formuló de otra manera: ¿Usted cree en el origen de las especies?, a lo que el propio presidente Heureaux se respondió:
“Yo sí creo en ella, y estoy convencido de que el negro desciende de los monos, y usted sabe, almirante que cuando un mono agarra una cosa jamás la suelta”.
VOCABULARIO DE ANTAÑO
Abigeo = quien roba ganado o bestias.
Almodrote= cierta salsa que se hace de aceite, ajos, queso y
otras cosas.
Apoteosis = ensalzamiento de una persona con grandes honores o alabanzas.
Barcino= color mezclado de blanco, pardo y algunas veces rojo.
Gato barcino.
Barraganas,
latica con una de sus= dama o concubina
Borzequies = bota morisca con soletilla de cuero, que sobre el
se ponen chinelas o zapatos.
Calamocano= adj. La persona que está ya caliente con el vino y
empieza a turbársele la cabeza. Medio borracho.
Enchumban
= ensopar, empapar de agua.
Endenantes = antes, hace poco.
Fandango=
baile que se hace al son de un tañido muy alegre y festivo.
Galipote = una persona
que tiene la virtud de volverse animal: perro, gallo, hormiga
Garambainas= son adornos, detalles en los vestidos o en otro
sitio.
Garrulear= exceso de palabras en una exposición o narración.
Grofa=
mujer pública
Jeringue = causar molestia.
Jocundas: placidas, alegres y agradables.
Lambrequín = adorno, generalmente en forma de hojas de acanto,
que baja de lo alto del caso y rodea el escudo. Representa las cintas con que
se adornaba el yelmo, o la tela fija en el para defender la cabeza de los rayos
del sol.
“Lili esta untao y no le entran las balas”
Meliflua= el que habla con dulzura y suavidad
“No me salva ni la burburaca” (no he encontrado el significado)
Papacotes = cometas
Perendengue= es un adorno que se ponen las mujeres pendientes de
la punta de las orejas. Pueden ser de oro, plata, azabache, cristal.
Pierrot = personaje de pantomima que representa el papel de
amador.
“Que turpén eres”
Sevres= manufactura de porcelana de lujo, fundada en 1756.
Zahorí=
persona a quien se le atribuye la facultad de ver lo que esta oculto aun sea
debajo de la tierra.
Zipizape=
riña ruidosa o con golpes.


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